viernes, 23 de diciembre de 2011

Travesuras de una imaginación libre

El la veía pacientemente, veía como su respirar le daba vida, como su pecho crecía y se aplanaba para mantenerlos ahí, en ese instante. El la amaba, su cuerpo desnudo descansaba mientras el repasaba, como un actor repasa un guión, lo que había ocurrido el día anterior.
                Los recuerdos eran borrosos, un jardín grande pero vacío, sin una flor, sin un árbol, solo grama; él y ella, una extraña para él, pero un amante para su imaginación. Vagamente recordaba como se le acercó, como la conoció, pero el recuerdo de su primer beso permanecía nítido, como si estuviese ocurriendo en ese momento.
                El ya la conocía, su imaginación ya se la había dibujado, ya le había cantado el sonido de su voz, ya le había hecho sentir el roce de su piel; para él, su historia era más larga que ninguna jamás contada, como siempre, una historia de amores y desamores que se había escrito con tinta de fantasía en su cabeza. Pero para ella él era tan solo un producto del despecho, lágrimas transformadas en un intento de olvidar.
                Ella inventó su nombre, él le dio hasta su cédula; ella pensaba en otro mientras se abrazaban por primera vez, el sentía que el gesto eran costumbres que tenían. Y así cada uno escribió la tarde a su manera.
                Cuando sus ojos se abrieron el estaba en la cocina, ella no sabía qué hacer, sus ojos recorrieron la habitación, buscando pistas en las paredes del cuarto que le señalaran que hacer, a donde ir. Abrió la puerta encontrándolo a él de espalda, haciendo el desayuno, el sintió el dulce roce de sus pies con el suelo y se volteó. No se necesitaron palabras, sus pensamientos se reflejaban en sus ojos, el supo que el cristal que había formado su cabeza, un cristal formado con las más bellas fantasías y cuentos románticos juntos a ella, se rompió cuando encontraron su mirada, perdida, atemorizada  y sobretodo desubicada. Su imaginación le había fallado, le había contando las historias más bellas con ella, le había hecho creer que eran el uno para el otro, que ella era aquel cuerpo sin rostro que aparecía en su cabeza todas sus noches de soledad, que esa era la cara que él le ponía a todas las mujeres con las que había estado, pero se dio cuenta que no. Que ella era tan solo otra alma perdida, buscando ese rostro conocido que ninguno de los dos había encontrado en el otro.
Simplemente volvió al cuarto y se vistió, quería salir desesperadamente de ese apartamento, en el que los inundaba una esencia a confusión casi palpante.
                Ninguno de los dos intentó mirarse otra vez cuando ella se escabulló a la salida. El corrió al cuarto retiró todas las sabanas y ropa que ella había tenido encima y simplemente las puso donde sus recuerdos no las podían alcanzar, quiso olvidar todo lo que había pasado, cada momento, los malos y los buenos, los quería desaparecer de su cabeza, pero, como había querido esta mañana, los recuerdos rondaban una y otra vez su cabeza, como una película, solo que se había convertido en una horrible película de terror, los paisajes que antes le habían parecido limpios, llenos tan solo de un aura de felicidad y asombro, los había convertido en paisajes horribles, llenos de mentiras y traiciones. Pero no la culpaba a ella, ella no tenía idea de la responsabilidad que tenía en sus brazos, ni quiso que la historia se desarrollara de esa manera, simplemente la mañana le mostro todas las verdades que la oscuridad de la noche les quiso esconder.
                El quedó solo una vez más en ese apartamento que había sido escenario de las más bellas de las historias, pero que solo había ocurrido en su cabeza. Se preguntó si tal vez era momento de despertar, de dejar de fantasear, acabar con esa rutina de dejar su imaginación fluir, porque él sabía a dónde lo iban a llevar.
No era primera vez que ocurría, muchas veces se había dejado llevar por su propio engaño, por lo que no era la primera vez que una bella noche terminaba así; pero por más que lo intentaba, esas historia eran su escudo, su refugio, lo único que lo mantenía ahí, vivo. Su idea no era escribir, no le gustaba eso de formalizar su imaginación, esta era solamente de él y nunca la compartiría con nadie, solo con la protagonista de estos relatos, solo con la mujer que el todo los días esperaba. Creía fielmente que existía, que había alguien afuera imaginando lo mismo que el, soñando despierta. Pero no era fácil mantener la fe, cada noche fallida atentaban contra él, contra lo que se había convertido en casi una religión, que lo hacía creer, lo hacían mantenerse paciente a la espera de aquella criatura, que ya había desafiado las características de un humano. Dibujándola con precesión, había definido cada detalle no solo físico si no interno de ella, la había hecho perfecta, sin saber que no existía, en todo el planeta, ser que reuniera aquellas cualidades y que realmente su amor, su real amor, era un conjunto de errores e intentos de mejorar, pero que lo harían más feliz de lo que nadie lo había hecho, que esta persona iba hacer borrar cualquier recuerdo de decepciones que alguna vez tuvo, lo descubriría, tarde o temprano la conseguirá, pero mientras tanto se acosto una vez más en su cama y se puso a imaginar.

martes, 22 de noviembre de 2011

Todos los días se aprende algo nuevo... Haiku

En la libélula
se ve que el gran intento
está fallando.

Sin conocerlo
me asombró con su forma
que no lo explica.

Oscuro y negro
la mancha misteriosa
llamó mi atención.

Tu, ella
juegan libre sin saber
lo que me pasa a mí.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Caminos se encuentran caminando

Un cuerpo tendido detrás de una puerta, un mundo de posibilidades corren por su cabeza, centenar de historias reales o imaginarias, sacadas de otras historias o inventadas, tratan de explicar si fue el destino o la casualidad que lo trajeron a esa escena. No sabia que esperar cuando, como si sus pies caminaran solos, llegó a la entrada de un solitario y triste hotel que parecía querer tratar de llorarle todas las historias de las que había sido partícipe. Entró, tal vez por impulso o curiosidad. La tensión se le bajó, los pelos de sus brazos y piernas parecían querer desafiar las leyes de la gravedad cuando las voz de esa mujer, de tez alarmantemente blanca, pronunció su nombre, una vez más fueron sus piernas las que le enseñaron el camino, la llave ya estaba ahí, en sus manos, no había vuelta atrás, por lo menos así lo sentía, caminando encontró su puerta, no fue ninguna sorpresa presenciar lo que presenció. Cerró la puerta y sus manos bañadas en sudor encendieron un cigarro, esta vez no tuvo tiempo de repetirse que debía dejarlo ya que sus pensamientos tomaron otro rumbo cuando vio el cuerpo tomar vida, era ella, tal y como sus sueños se la habían descrito, tal y como su imaginación había alcanzado dibujarla, pero no supo que hacer, repasó todos y cada uno de los guiones que habían rodado por su cabeza mientras imaginaba este momento pero ninguno parecía tener sentido hasta que ella lo vio y eso fue suficiente.                                                                                                                                                                                                                                                     

domingo, 6 de noviembre de 2011

Y ella escribió, fumando escribió. En su apartamento, escribiendo como si su respiración dependiera de ello. Que envidia como empezaba y no podía parar, como el peso en sus hombros se iban transformando en letras que no se cansan, letras que huyen a un lugar mejor. ¿No es eso lo que todos queremos? Liberar esa carga de hombros que en algún momento fueron palabras hirientes, palabras que salieron de bocas ingenuas que no sabían el daño que hacían, que eran muy ignorantes como para saber que el destino de frases crueles eran sus hombros, cansados ya de tanto peso. Pero ahí estaba, descargando su alma, cansada de rasguños, cansada de golpes y heridas.
Nadie se imagina lo que detrás de una gran sonrisa se puede esconder, como saber que las almas más heridas son las más fáciles de disfrazar de cantos que quieren ser alegres y sonrisas que quieren ser reales; nadie lo sabe, solo ella conoce su tristeza y la conoce muy bien.
Escribía sobre él y sobre ella, sobre quien la había insultado y sobre quien había simulado amarla, ¿será lo mismo? ¿No duele igual un corazón roto que una autoestima desecha? ¿Cómo habría de saberlo?  Estas eran enfermedades crónicas que la dominan, que la hacían vivir las más falsas de las vivencias. ¿Porqué disimularlo? ¿Porqué no gritarle al mundo su soledad? ¿Por qué no arrancar toda esa falsedad y sacar a pasear las lágrimas que mueren por salir de una vez por todas? Suena muy fácil pero toda esa facilidad es presa y esclava de un rey llamado MIEDO.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Interrogativas que me dejaste

¿Tendré que olvidar, todo lo que me heriste, todo lo que me confundiste, todo lo que NO me quisiste? ¿Haré como tu, que vas danzando libre por la vida sin ataduras al pasado, sin recordar que alguna vez nos amamos, que alguna vez mis ojos te persiguieron hasta que se cansaron? ¿ Es justo, que despues de tanto me veas y seas incapaz de reconocer que por dentro muero, que mis sentimientos, como en un paseo en montaña rusa, te odian recordando quien eres y te aman  recordando quien fuiste? ¿Es posible, que mis pensamientos sean garabatos confundidos y que lo que diga no tenga sentido todo gracias a que TU hayas decidido dejarme asi? ¿Porque, quién te dio permiso de controlarme, pasearme, marearme para luego desecharme como quien desecha un plato roto?

lunes, 31 de octubre de 2011

Un bello reencuentro

Prendió su último cigarrillo mientras miraba una vez más el reloj, 5:35. Buscaba en su mente alguna evidencia que lo acusara como impuntual pero no lograba encontrarla, siempre que habían tenido una cita el la esperaba ella, nunca fue al revés. Hacía ya un año desde la última vez que lo dos habían estado juntos en ese mismo apartamento, desde la última vez que se habían amado de cerca. Durante todo un año tan solo había tenido el sabor de una promesa fallida en los labios, el susurro de un amor imposible en su oído, la sensación de una compañía que durante todo ese tiempo había sido tan solo lejana, demasiado lejana para recordar cómo se sentía. Solo para mirar el reloj despegaba la vista de la parada de autobuses, cada uno de los que pasaban le despertaban la ilusión que ese sería el indicado pero todos le fallaban.
 Desde que ella había partido a Francia ninguno de los dos habían podido amar a alguien como se habían amado entre ellos; ella lo lloraba sin consuelo todas las noches y el la recodaba sin poder levantarse cada mañana. Apenas habían podido hablar durante el tiempo separado, era muy doloroso, cada vez que lograban hablar por teléfono la alegría era increíble, podían sentirlo los dos, era como tener de separación tan solo una pared, como si uno estuviera en la habitación siguiente al otro, mejor dicho en la celda siguiente, ya que era más una cárcel de la que no podían salir para encontrarse, pero por muy alegre que fuera escucharse el uno al otro cada despedida era imposible, por eso sus conversaciones eran poco frecuentes y limitadas, trataban sin éxito de ahorrarse el sufrimiento aunque el remedio era peor que la enfermedad. Pero por una noche iban a coincidir en la misma ciudad y aunque estaban cocientes que al final esto los iba a destrozar más de lo que ya lo estaban no podían evitar volver a encontrarse en ese apartamento donde vivieron las mejores experiencias que hasta ahora habían vivido.
                Estaba muy distraída recordando sus desgracias del pasado año que no se dio cuenta que había desviado la mirada de la parada y que mientras tenía la mirada perdida, el único autobús que no le iba a fallar había llegado, minutos después escuchó como alguien tocaba la puerta, antes de poder reaccionar esta se abrió y ahí estaba el, toda la soledad que habían acumulado los dos que era prácticamente palpable se disolvió en el momento que sus miradas se encontraron, todo indicio de tristeza de evaporó, no quedó más que los recuerdos más bonitos que almacenaban y un motón de promesas que revivieron como fuego otra vez, promesas de vidas juntas que sabían que eran imposibles de cumplir pero que deseaban, como un mendigo desea pan, cada vez que se encontraban. Como si fueran cuerpos magnetizados sus cuerpos corrieron a encontrarse y sin decir una palabra se dieron no tan solo un beso, sino el beso que hizo que todas las reacciones químicas de sus cuerpos reaccionaran, el beso que jamás olvidarían, el beso que jamás se repetiría, el beso más apasionado de sus vidas.

lunes, 24 de octubre de 2011

Letras

Divertido, como las letras van apareciendo y como se van formando, como van adivinando que queremos decir y lo dicen, pero a mí no me adivinan. Sera que no me quieren, será que no me conocen, pero las letras, que con su magia nos hacen saber tantas cosas, no permiten saber a los demás que quiero decir yo, las trato de poner en el orden que están en mis pensamiento pero de alguna manera las traviesas letras buscan la manera de deformarse para ocultar lo que quiero decir y al final forman un texto con el que no me siento identificada. Sera que tratan de esconder los secretos de mi mente, será que el mundo no está preparado para leer mis retorcidos pensamientos o será que simplemente mis retorcidos pensamientos no se dejan leer y le echan la culpa a quien tienen más cerca, las letras. 
Pero hoy hice un pacto, un pacto que mantendré, me voy a reconciliar con ellas, si la letras no quieren mi perdón las usare tanto que encontraran la manera de amarme y de embellecer los pensamientos que quiero transmitir, se verán obligadas a hacerme caso, a ponerse en formación y así todos verán lo que realmente leerán lo que mi mente quiere mostrar, no los garabatos que ahorita escribo y que no tienen forma ni belleza, esos no. Pondré en forma mis letras para que le den forma a mis pensamiento, tal vez retorcidos como dije, y así cuando sean leídos cuando las personas usen las letras y las conviertan en palabras y en otros pensamientos mis letras sepan hacer de esos pensamientos los pensamientos más bonitos posibles.
Así que desde hoy usare letras, no cualquier tipo de letras, si no las letras que me describan y las comenzaré a entrenar hasta que me entiendan.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Morir Soñado

Como volar por segundos, como ver todo desde arriba, como sentir que alcanzas el techo por mas alto que sea, como robarle a la gravedad unos segundos. ¿Estarías dispuesta a sacrificar millones de cosas por esa sensación?, pues muchas mujeres, incluso hombres lo hacen, tan solo por sentir por unos minutos que todo desaparece, incluso la gravedad, y solo quedan el escenario, tu cuerpo, tus zapatillas de puntas y tu mente, cada uno por separado. Eso es algo que solo conoce una bailarina de ballet, hacer uno de los mayores esfuerzos existentes, con una sonrisa, con una expresión en la cara de "aquí no esta pasando nada". Esa sensación son una de esas pocas cosas que nunca olvidas, que siempre recuerdas con una mezcla de sentimientos, te hacen arrepentirte de desciciones, te hacen alegrarte de otras, pero el caso es que en el ballet siempre llegaras a un punto que debes decidir, ¿quieres morir por esto o abandonarlo?, mucha gente elige la primera, gente apasionada que no le importa sufrir largos periodos de frustraciones, de dolores, de esfuerzos para vivir pequeños momentos de una especie de éxtasis, son gente que están dispuestas a morir soñando, lamentablemente yo elegí vivir.