Y como siempre en un intento de búsqueda de inspiración te
encuentro, como siempre entre una mezcla de dolor y felicidad, de soledad
abrumadora, te pienso. Y es que en ningún idioma encuentro describir el
malestar de mi cuerpo, no creo en la existencia de palabras posibles que lo
describan. Sueño que me puedo expresar, sueño con palabras saliendo de mi boca,
mi cuerpo desnudo cubierto de colores en un fondo blanco negro y gris, voy
librando palabras que me hacen más liviana, como huracán salen de mi boca y no
lo puedo evitar, y en medio de una catástrofe encuentro una paz, una paz que nunca había
sentido, la paz de expresarme, la paz que queda después de retirar todo lo
malo. Pero igual despierto, despierto en un mundo donde mi cuerpo ya no es de
colores, donde tengo que vestirme por vergüenza, donde tengo una carga que no
puedo librar, y es la carga de sentimientos pesados que no se como expresar. Cayendo
poco a poco en un abismo que llaman rutina, pequeñas puntadas cierran mi boca obligándome
a callar, y es que ¿para que necesito mi boca si no me sé expresar? Y ahí es
cuando sueño otra vez, sueño con libertad.