miércoles, 16 de noviembre de 2011

Caminos se encuentran caminando

Un cuerpo tendido detrás de una puerta, un mundo de posibilidades corren por su cabeza, centenar de historias reales o imaginarias, sacadas de otras historias o inventadas, tratan de explicar si fue el destino o la casualidad que lo trajeron a esa escena. No sabia que esperar cuando, como si sus pies caminaran solos, llegó a la entrada de un solitario y triste hotel que parecía querer tratar de llorarle todas las historias de las que había sido partícipe. Entró, tal vez por impulso o curiosidad. La tensión se le bajó, los pelos de sus brazos y piernas parecían querer desafiar las leyes de la gravedad cuando las voz de esa mujer, de tez alarmantemente blanca, pronunció su nombre, una vez más fueron sus piernas las que le enseñaron el camino, la llave ya estaba ahí, en sus manos, no había vuelta atrás, por lo menos así lo sentía, caminando encontró su puerta, no fue ninguna sorpresa presenciar lo que presenció. Cerró la puerta y sus manos bañadas en sudor encendieron un cigarro, esta vez no tuvo tiempo de repetirse que debía dejarlo ya que sus pensamientos tomaron otro rumbo cuando vio el cuerpo tomar vida, era ella, tal y como sus sueños se la habían descrito, tal y como su imaginación había alcanzado dibujarla, pero no supo que hacer, repasó todos y cada uno de los guiones que habían rodado por su cabeza mientras imaginaba este momento pero ninguno parecía tener sentido hasta que ella lo vio y eso fue suficiente.                                                                                                                                                                                                                                                     

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